Para llegar allí, cogíamos un autobús que nos dejaba en la parte más baja de la favela y teníamos que callejear un poco hasta llegar a la creche. Siempre íbamos con la camiseta de la institución y la gente era muy amable con nosotras, no tuvimos ninguna se sensación de peligro, aunque los primeros días íbamos un poco cagadas, jeje
La institución trabaja con niños de 2 a 7 años, en un proyecto que se llama: "crianças que vivem o convivem com o HIV", es decir, son niños que conviven con el virus del SIDA, lo que no conlleva que ellos lo tengan. Aunque eso al 2º día se te olvida y solo te acuerdas que son niños que necesitan tu cariño y que solo intentas sacarles una sonrisa.
El primer día que llegamos allí, ni nos esperaban, ni sabían a que veníamos, sí eramos maestras o ingenieras... pero Brasil es así, que no esperemos que van a ser tan organizado como estamos nosotros acostumbradas (palabras del padre Alfredo).
No nos gusto mucho los inicios, porque ni nos decían que teníamos que hacer, ni nos presentaban a nadie, ni a la profes, ni nada... así que tuvimos que hacer por que nos conocieran y nos dejaran participar.
En el otro aula, con los más pequeños, estaba Eder. Es donde más actividades educativas hicimos, porque no hacían mucho con ella. Ver películas, videos musicales,... la verdad es que tampoco tenía formación como para desarrollar un proyecto educativo, así que dejaba que todo el que llegará lo hiciera. Una pena, pq son niños muy poco estimulados y necesitan caña para superar todo lo que viven, o por lo menos, olvidarlo por unos momentos. Allí entraban las mamas a ayudar, sobre todo a la hora del baño o de la comida, pero siempre había alguna mamá ayudando.
En la creche, tenían cubiertas las necesidades básicas: desayuno, ducha, comida, siesta y merienda. Era su objetivo primordial, ya que, en muchos casos, hasta día siguiente, muchos de ellos no comerían nada.
Los primeros días allí estuvimos ayudando a dos italianos voluntarios, Andrea y Carlota, que estaban preparando una representación de circo. La desorganización de ellos era casi peor que la de los brasileños, pero bueno, al final quedo bien chula.
Y después, ya empezamos en serio nuestro trabajo... lo que hacíamos era llevar la clase, como hacemos en España, que los niños aprendan rutinas y normas... algo básico en estas edades... Pero comprobamos que estos niños no eran capaces de estar tranquilos, ni tenían rutinas de trabajo, asi que, les enseñamos un montón de canciones y de juegos españoles, los días de la semana, saludos,.... hicimos nuestro rincón de los dibujos que llevamos de nuestros niños de España,... ¡¡hasta hicimos una fiesta pirata!!
Un día celebramos el cumpleaños del Padre Alfredo... los niños no pudieron venir a la guarde hasta la hora de comer, porque había que recoger y organizar todo... Brasil es así... (esto de suspender las clases por alguna fiesta por la tarde, lo hicieron varias veces...)
El último día fiesta de despedida, con chocolates y globos para todos... y hasta nosotras tuvimos un regalazo y todo!! :)
Hasta pronto, pequeños...
IMPRESIONANTE!!
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